Monte de Torrero
Una visión estratégica
Con Pablo de la Cal (Cerouno arquitectos) y Aitor Gutiérrez
Estudio, Ayuntamiento de Zaragoza, 2024
La finalización del Canal Imperial de Aragón al final del siglo XVIII marcó un hito en el desarrollo de la ciudad de Zaragoza, permitió la navegación, la mejora de la agricultura y la instalación de nuevas industrias. El Puerto de Miraflores fue el punto neurálgico, un complejo de edificios aduaneros (almacenes, fonda, graneros, iglesia, etc.) situados en la parte baja del Monte de Torrero. A su alrededor surgió un crecimiento suburbano de torres y viviendas de los trabajadores de las canteras cercanas. Las familias adineradas, siguiendo las corrientes higienistas, promovieron transformar el monte en un nuevo parque urbano, la "Little Venice" zaragozana. Los pinares se plantaron durante el s.XX, y gracias al bombeo del agua del canal llegaron a formar una superficie de 400ha, sin embargo, siempre han estado tensionados por el crecimiento de los barrios de Torrero y La Paz, y por los equipamientos, desarrollos urbanísticos e infraestructuras de gran superficie situados sin una visión de conjunto. El trabajo analiza exhaustivamente los pinares a través de su ecología, de sus usos y de su movilidad. Se identifican sus valores y fragilidades y se generan una serie de propuestas de implementación para mejorar su funcionamiento como parque metropolitano. La implementación ecológica orienta el pinar homogéneo hacia un espacio forestal vibrante resaltando sus condiciones topográficas y ecológicas, recuperando espacios agrícolas en los altos donde el perfil del suelo es desfavorable para el pinar y promoviendo más diversidad forestal en las vaguadas, donde hay más agua y mejor suelo. Se complementa con una gestión hídrica capaz de aprovechar las escorrentías y reducir el riesgo de inundación. La implementación urbana clarifica los accesos al parque con puertas que conectan con ejes o nodos de actividad, permitiendo el uso del pinar como conector peatonal. Los recorridos internos se jerarquizan y limitan para no sobrecargar el sotobosque y facilitar así su regeneración natural, eliminando trazados viarios y potenciando el transporte público.
Monte de Torrero
Una visión estratégica
Con Pablo de la Cal (Cerouno arquitectos) y Aitor Gutiérrez
Estudio, Ayuntamiento de Zaragoza, 2024
La finalización del Canal Imperial de Aragón al final del siglo XVIII marcó un hito en el desarrollo de la ciudad de Zaragoza, permitió la navegación, la mejora de la agricultura y la instalación de nuevas industrias. El Puerto de Miraflores fue el punto neurálgico, un complejo de edificios aduaneros (almacenes, fonda, graneros, iglesia, etc.) situados en la parte baja del Monte de Torrero. A su alrededor surgió un crecimiento suburbano de torres y viviendas de los trabajadores de las canteras cercanas. Las familias adineradas, siguiendo las corrientes higienistas, promovieron transformar el monte en un nuevo parque urbano, la "Little Venice" zaragozana. Los pinares se plantaron durante el s.XX, y gracias al bombeo del agua del canal llegaron a formar una superficie de 400ha, sin embargo, siempre han estado tensionados por el crecimiento de los barrios de Torrero y La Paz, y por los equipamientos, desarrollos urbanísticos e infraestructuras de gran superficie situados sin una visión de conjunto. El trabajo analiza exhaustivamente los pinares a través de su ecología, de sus usos y de su movilidad. Se identifican sus valores y fragilidades y se generan una serie de propuestas de implementación para mejorar su funcionamiento como parque metropolitano. La implementación ecológica orienta el pinar homogéneo hacia un espacio forestal vibrante resaltando sus condiciones topográficas y ecológicas, recuperando espacios agrícolas en los altos donde el perfil del suelo es desfavorable para el pinar y promoviendo más diversidad forestal en las vaguadas, donde hay más agua y mejor suelo. Se complementa con una gestión hídrica capaz de aprovechar las escorrentías y reducir el riesgo de inundación. La implementación urbana clarifica los accesos al parque con puertas que conectan con ejes o nodos de actividad, permitiendo el uso del pinar como conector peatonal. Los recorridos internos se jerarquizan y limitan para no sobrecargar el sotobosque y facilitar así su regeneración natural, eliminando trazados viarios y potenciando el transporte público.
Monte de Torrero
Una visión estratégica
Con Pablo de la Cal (Cerouno arquitectos) y Aitor Gutiérrez
Estudio, Ayuntamiento de Zaragoza, 2024
La finalización del Canal Imperial de Aragón al final del siglo XVIII marcó un hito en el desarrollo de la ciudad de Zaragoza, permitió la navegación, la mejora de la agricultura y la instalación de nuevas industrias. El Puerto de Miraflores fue el punto neurálgico, un complejo de edificios aduaneros (almacenes, fonda, graneros, iglesia, etc.) situados en la parte baja del Monte de Torrero. A su alrededor surgió un crecimiento suburbano de torres y viviendas de los trabajadores de las canteras cercanas. Las familias adineradas, siguiendo las corrientes higienistas, promovieron transformar el monte en un nuevo parque urbano, la "Little Venice" zaragozana. Los pinares se plantaron durante el s.XX, y gracias al bombeo del agua del canal llegaron a formar una superficie de 400ha, sin embargo, siempre han estado tensionados por el crecimiento de los barrios de Torrero y La Paz, y por los equipamientos, desarrollos urbanísticos e infraestructuras de gran superficie situados sin una visión de conjunto. El trabajo analiza exhaustivamente los pinares a través de su ecología, de sus usos y de su movilidad. Se identifican sus valores y fragilidades y se generan una serie de propuestas de implementación para mejorar su funcionamiento como parque metropolitano. La implementación ecológica orienta el pinar homogéneo hacia un espacio forestal vibrante resaltando sus condiciones topográficas y ecológicas, recuperando espacios agrícolas en los altos donde el perfil del suelo es desfavorable para el pinar y promoviendo más diversidad forestal en las vaguadas, donde hay más agua y mejor suelo. Se complementa con una gestión hídrica capaz de aprovechar las escorrentías y reducir el riesgo de inundación. La implementación urbana clarifica los accesos al parque con puertas que conectan con ejes o nodos de actividad, permitiendo el uso del pinar como conector peatonal. Los recorridos internos se jerarquizan y limitan para no sobrecargar el sotobosque y facilitar así su regeneración natural, eliminando trazados viarios y potenciando el transporte público.



































