Casa Cándido
Jardín auto-mantenido
Con Siddartha Rodrigo
Calasanz (Aragón), 2020-Continua
Calasanz es un pueblo aislado del inicio del somontano de los pirineos, su carretera le llega de propio y no continua, hacia el norte está rodeado de barrancos que dificultan el paso. El pueblo se sitúa sobre la ladera sur del tozal más alto de la zona, con unas vistas privilegiadas del valle del Ebro. Al final del pueblo se encuentra la iglesia y, a su lado, Casa Cándido. Fue la antigua rectoría de los párrocos de Calasanz, que consiguieron construir una terraza sobre la ladera rocosa para tener su propio huerto. El jardín y la casa llevaban años abandonados y el sistema de recogida de pluviales de las calles que abastecía el huerto se había perdido. En un lugar árido, con suelo gipsícola, sin agua y sin un mantenimiento regular se optó por tratar el jardín como un espacio natural, aceptar un proceso largo de transformación e investigar sobre las propias respuestas de la vegetación. Se realizó una siembra de especies ruderales y leguminosas para mejorar las condiciones del suelo, plantaciones puntuales de arbustivas autóctonas como aladierno, olivilla, lentisco, madreselva o rosal silvestre en formato forestal para una mejor adaptación, y algunos árboles puntuales como serbal, quejigo y encina para complementar a los granados y almendros existentes, ayudando a aportar más sombra. Para mantener las impresionantes vistas al valle del Ebro a la vez que se habilitaba el jardín como un espacio agradable para estar, especialmente en verano, se planteó la vegetación como fondo, en los laterales, mientras que el centro se mantiene despejado. El gran muro de contención que permite las vistas a la vez suponía un gran peligro de caída, para evitar colocar una barandilla que disminuyera la sensación se optó por plantar espesamente los laterales y hacer una excavación en la parte central, un ha-ha, de tal forma que una vez en el borde el propio muro hace de parapeto y de paso se genera un espacio de estancia con un banco corrido que te permite observar el valle.
Casa Cándido
Jardín auto-mantenido
Con Siddartha Rodrigo
Calasanz (Aragón), 2020-Continua
Calasanz es un pueblo aislado del inicio del somontano de los pirineos, su carretera le llega de propio y no continua, hacia el norte está rodeado de barrancos que dificultan el paso. El pueblo se sitúa sobre la ladera sur del tozal más alto de la zona, con unas vistas privilegiadas del valle del Ebro. Al final del pueblo se encuentra la iglesia y, a su lado, Casa Cándido. Fue la antigua rectoría de los párrocos de Calasanz, que consiguieron construir una terraza sobre la ladera rocosa para tener su propio huerto. El jardín y la casa llevaban años abandonados y el sistema de recogida de pluviales de las calles que abastecía el huerto se había perdido. En un lugar árido, con suelo gipsícola, sin agua y sin un mantenimiento regular se optó por tratar el jardín como un espacio natural, aceptar un proceso largo de transformación e investigar sobre las propias respuestas de la vegetación. Se realizó una siembra de especies ruderales y leguminosas para mejorar las condiciones del suelo, plantaciones puntuales de arbustivas autóctonas como aladierno, olivilla, lentisco, madreselva o rosal silvestre en formato forestal para una mejor adaptación, y algunos árboles puntuales como serbal, quejigo y encina para complementar a los granados y almendros existentes, ayudando a aportar más sombra. Para mantener las impresionantes vistas al valle del Ebro a la vez que se habilitaba el jardín como un espacio agradable para estar, especialmente en verano, se planteó la vegetación como fondo, en los laterales, mientras que el centro se mantiene despejado. El gran muro de contención que permite las vistas a la vez suponía un gran peligro de caída, para evitar colocar una barandilla que disminuyera la sensación se optó por plantar espesamente los laterales y hacer una excavación en la parte central, un ha-ha, de tal forma que una vez en el borde el propio muro hace de parapeto y de paso se genera un espacio de estancia con un banco corrido que te permite observar el valle.
Casa Cándido
Jardín auto-mantenido
Con Siddartha Rodrigo
Calasanz (Aragón), 2020-Continua
Calasanz es un pueblo aislado del inicio del somontano de los pirineos, su carretera le llega de propio y no continua, hacia el norte está rodeado de barrancos que dificultan el paso. El pueblo se sitúa sobre la ladera sur del tozal más alto de la zona, con unas vistas privilegiadas del valle del Ebro. Al final del pueblo se encuentra la iglesia y, a su lado, Casa Cándido. Fue la antigua rectoría de los párrocos de Calasanz, que consiguieron construir una terraza sobre la ladera rocosa para tener su propio huerto. El jardín y la casa llevaban años abandonados y el sistema de recogida de pluviales de las calles que abastecía el huerto se había perdido. En un lugar árido, con suelo gipsícola, sin agua y sin un mantenimiento regular se optó por tratar el jardín como un espacio natural, aceptar un proceso largo de transformación e investigar sobre las propias respuestas de la vegetación. Se realizó una siembra de especies ruderales y leguminosas para mejorar las condiciones del suelo, plantaciones puntuales de arbustivas autóctonas como aladierno, olivilla, lentisco, madreselva o rosal silvestre en formato forestal para una mejor adaptación, y algunos árboles puntuales como serbal, quejigo y encina para complementar a los granados y almendros existentes, ayudando a aportar más sombra. Para mantener las impresionantes vistas al valle del Ebro a la vez que se habilitaba el jardín como un espacio agradable para estar, especialmente en verano, se planteó la vegetación como fondo, en los laterales, mientras que el centro se mantiene despejado. El gran muro de contención que permite las vistas a la vez suponía un gran peligro de caída, para evitar colocar una barandilla que disminuyera la sensación se optó por plantar espesamente los laterales y hacer una excavación en la parte central, un ha-ha, de tal forma que una vez en el borde el propio muro hace de parapeto y de paso se genera un espacio de estancia con un banco corrido que te permite observar el valle.


































